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Anting New Town es parte de la Shanghai International Automobile City, surgida de la nada en una superficie de 50 kilómetros cuadrados. Esta ciudad sostenible de viviendas para 50.000 habitantes se distingue por sus estructuras multifuncionales, plazas públicas y calles adaptadas a las necesidades de los transeúntes. |
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El tema en EXPO REAL 2007 Lunes 8 de octubre de 2007 EXPO REAL FORUM Pabellón B3
Desarrollo Sostenible
10.30 a 11.50 h Sostenibilidad e inversiones 12.00 a 12.50 h Cambios en las necesidades del usuario 15.30 a 16.20 h Una restrospectiva 16.30 a 17.20 h La sostenibilidad en el desarrollo urbano 17.30 a 18.20 h Green Developments
Información detallada: www.exporeal.net
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Green Buildings son más que meras casas pasivas
Los alemanes tienden a analizar el tema de la sostenibilidad principalmente desde puntos de vista energéticos. La discusión y el desarrollo de los estándares de casas pasivas han contribuido en gran medida a que así sea, y el certificado de eficiencia energética también pone especial énfasis en este aspecto. Pero entonces no se debería hablar de un “green building”, ya que en el área anglosajona, este concepto abarca mucho más: el terreno edificado, el sellado de las áreas colindantes con aparcamientos, por ejemplo, el aprovechamiento del agua de lluvia, el consumo de agua potable, la utilización de materias primas renovables para la construcción y el acondicionamiento, así como el clima ambiental, libre de emisiones y beneficioso para la salud y el bienestar de las personas. Otros factores importantes son el tráfico, es decir, la integración en la red pública de transporte, la eliminación de residuos sólidos, así como la cuestión acerca de cómo crear biotopos para conservar la diversidad de especies mediante espacios verdes o el ajardinamiento de tejados. En resumen: un “edificio verde” abarca el abanico completo de todo lo que puede ser sostenible desde el punto de vista ecológico en un edificio
Y esta es precisamente una dificultad ante la que se encuentran los inversores internacionales: los inmuebles sostenibles carecen de estándares mundiales unificados y, en consecuencia, de un sistema válido general para medir las prestaciones de estos edificios.
Los primeros en crear un estándar nacional fueron los británicos, que ya en 1990 desarrollaron el Building Research Establishment Environmental Assessment Method BREEAM y fueron perfeccionando este estándar durante los años posteriores. En EE.UU. existe LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), desarrollado por el US Green Building Council en el año 2000, que tenía como ejemplo el modelo británico y serviría a su vez como ejemplo a Canadá, México y la India. Australia también tomó como ejemplo los
modelos británico y americano, pero creó dos sistemas propios: Green Star y National Australian Built Environment Rating System NABERS. También en EE.UU. existe no sólo LEED, sino además Green Globes. China y Japón disponen también de estándares propios. En pocas palabras: la situación es algo enrevesada, pero todos estos estándares tienen un común denominador: van mucho más allá del
estándar de casa pasiva conocido en Alemania.
Los Green Buildings también aportan beneficios
El creciente número de empresarios inmobiliarios e inversores institucionales estadounidenses que se dedican enérgicamente a este tema, pone claramente de manifiesto que con los “green buildings” también es posible ganar dinero. La noticia de un Green Development Fund de Hines/CalPERS, hace aproximadamente un año, despertó un gran interés internacional. Hines es una firma inmobiliaria dedicada a la inversión, al desarrollo inmobiliario y a la gestión de propiedades en todo el mundo, CalPERS uno de los mayores fondos de pensiones de Estados Unidos. Bastante menos conocido es el hecho de que ProLogis, compañía especializada en el desarrollo de inmuebles para almacenaje y logística en Europa, Norteamérica y Asia, también se haya comprometido con la sostenibilidad y quiera orientar sus desarrollos futuros hacia este tema. E incluso grandes sociedades de inversiones inmobiliarias, como JP Morgan, GE Real Estate y el American International Group AIG, están considerando cada vez más crear fondos que invierten exclusivamente en “green buildings”.
La responsabilidad ante todo
Una tendencia cada vez más marcada es que las inversiones futuras no sólo deberán arrojar beneficios, sino que el objeto de la inversión deberá satisfacer además los requerimientos ecológicos, sociales y éticos. Ya no son sólo “gente buena” de espíritu alternativo los que invierten en los denominados Socially Responsible Investments SRI, sino también grandes inversores institucionales como cajas de pensiones y aseguradoras. En los pasados años, este “nicho” registró un crecimiento exponencial en comparación con otras formas de inversión, tanto en EE.UU como en Europa. Si continúa esta tendencia –y hay muchos indicios de que también entre los grandes inversores institucionales está produciéndose un movimiento de reconcienciación– el sector inmobiliario tendrá que ofrecer cada vez más produc¬tos que den respuesta a las necesidades de sostenibilidad (que son igualmente exigencias éticas y sociales). Entonces podrían ser no sólo los usuarios, sino también el capital, los que obliguen al sector inmobiliario a pensar de manera más sostenible.