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exporeal.net EXPO REAL 2009 | 12° Salón Internacional del Inmueble Industrial, Comercial y de Negocios | 5 - 7 de octubre de 2009 | Múnich Viernes, 05. Diciembre 2008
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En Viena se está construyendo Energybase, el mayor “edificio ecológico de oficinas” de Austria Este edificio, de cinco plantas y una superficie útil de 7.500 metros cuadrados, ha sido concebido como casa pasiva que aprovecha la energía solar y geotérmica para su calefacción y refrigeración. El ahorro energético en comparación con un edificio de construcción convencional asciende al 80 por ciento.

 

También en China se está fraguando un cambio en la forma de pensar: gracias al aprovechamiento óptimo de la luz solar, ventilación natural, los invernaderos como zonas tampón y las capacidades de almacenamiento del edificio, el Administration Center del Zhang Jiang Hi-Tech Park en Shanghai sólo consume la mitad de energía que otros edificios convencionales chinos de oficinas. El edificio fue diseñado por el estudio alemán de arquitectos AS & P Albert Speer & Partner.

 

Y este objetivo propuesto es técnicamente viable: diseñando y acondicionando el edificio con los equipos técnicos necesarios y utilizando energías renovables como geotérmica, eólica y solar. Europa y, en particular, Alemania están muy avanzadas técnicamente. Sin lugar a dudas, los costes de construcción de un edificio son algo más elevados que hasta ahora, aunque la diferencia ya no es tan patente como hace algunos pocos años, cuando este tipo de construcciones estaban consideradas “exóticas”.

Pero aunque todos los proyectos futuros sean “verdes” y cumplan los criterios de casa pasiva conocidos desde hace ya mucho tiempo en Alemania, sobre todo en el ámbito de las viviendas, el problema no está solucionado. Ni mucho menos. Ya que la relación entre nueva construcción y edificios existentes es de 5:95 o incluso inferior. Es decir, que los edificios existentes seguirán siendo “derrochadores” de energía. Tendrán que pasar años, si no decenios, hasta que los edificios existentes sean sustituidos o reformados de tal manera que puedan ser considerados neutros en lo que se refiere a consumo energético. Con otras palabras: para lograr en los próximos 13 años una reducción del consumo energético y, por ende, de las emisiones de CO2, las nuevas construcciones no sólo deberían exhibir un balance energético equilibrado, sino positivo, es decir, producir energía sobrante.

Buenos motivos para una mayor sostenibilidad

A más tardar ahora se echará algún que otro inversor las manos a la cabeza y dirá: ¿y quién lo paga? Y es una pregunta perfectamente razonable, las intenciones más nobles no llevan a ninguna parte si se pierde de vista la rentabilidad. Por el contrario, si no se frena, el cambio climático también dejará huellas en la evolución económica mundial. Sin duda no ha sido puro idealismo el motivo que ha movido a los CEO de diez grandes grupos multinacionales estadounidenses a dirigirse al Presidente americano exigiéndole que decrete una limitación vinculante de las emisiones de CO2. Pero no tiene que ser forzosamente política al más alto nivel y economía mundial, existen otros muy buenos motivos para que los inversores dediquen más interés al tema de la sostenibilidad.

En toda la Unión Europea, los edificios deberán disponer de certificados de eficiencia energética. En Alemania, por ejemplo, a partir del 1 de enero/1 de julio de 2008 todos los propietarios de edificios de viviendas construidos hasta finales de 1965/a partir de 1966, deberán contar con un certificado que informe acerca del consumo energético del edificio en cuestión. A partir del 1 de enero de 2009, esta obligación será también exigible a todos los edificios terciarios. Este certificado servirá para mejorar la transparencia y habrá muchos inquilinos que, en vista de que en el futuro seguirán subiendo los costes energéticos, consideren la opción de pagar algo más de alquiler si por otro lado puede ahorrar a largo plazo muchos costes secundarios. Dicho de otra forma: los edificios existentes, cuyo consumo energético siga siendo muy elevado, serán más difíciles de alquilar o de vender y, en consecuencia, sufrirán una pérdida mucho más notoria de valor. Por lo tanto, ningún inversor podrá prescindir de interesarse por el consumo energético de su “cartera inmobiliaria”, sometiéndola a un análisis crítico y, por motivos exclusivamente de rentabilidad, mantener atractivos sus inmuebles, es decir: adaptarlos a las exigencias de una mayor sostenibilidad.

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